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miércoles, 16 de febrero de 2011

¿Son o no parásitos? los 500 diputados federales?

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PEDRO FERRIZ LOGRO RECABAR 1,800,000 FIRMAS PARA ABOLIR A LOS PLURINOMINALES. ¡¿ Y QUE PASO? NADA, SE HICIERON DE LA VISTA GORDA. ESPERAN QUE VAYA UN MILLON AL CONGRESO Y LO BLOQUEE DURANTE UNA SEMANA PARA HACERNOS CASO?


A él NO se le olvido.
Y a nosotros TAMPOCO.


Empecemos por primera vez a exigir y a unirnos como mexicanos, para poder lograrlo.

NO TE QUEJES DEL GOBIERNO Y PAÍS EN EL QUE VIVES.SI NO TE SUMAS,


SABIAS ESTO?

Está claro que cuando se habla de "los 500" , la referencia es a los diputados federales, cuya popularidad en todas las encuestas está en los últimos lugares, junto con los policías judiciales.

En estos días ha arreciado el reproche social al despilfarro que representa el sostenimiento de los 500 diputados federales, cosa que hemos soportado estoicamente durante años. Una rápida revisión de sus prebendas explica por qué a los mexicanos el Poder Legislativo nos cuesta nueve mil millones de pesos al año y, con el Poder Judicial, en otro nivel de excesos, no da cuentas a nadie, haciendo de la transparencia un asunto sólo de los demás y del fuero, tapadera.

Los diputados tienen un sueldo mensual, dieta, le llaman, de 105 mil 370 pesos, que restados los impuestos, les dejan 77 mil 745. Hace poco hubo un escándalo al saberse que sus impuestos se los pagaba la Cámara, a cargo del mismo presupuesto legislativo. De su ingreso pueden ahorrar 12 por ciento para un fondo de retiro, aportándoles la misma Cámara otro 12 por ciento. A esto suman dos pagos mensuales más: 28 mil 772 pesos de ayuda ciudadana y otro que es de escándalo, 45 mil 786 pesos más por ¡asistencia legislativa!

Es decir, otro sueldo por asiduidad, lo que es su obligación y por lo que ya cobran la dieta.

Reciben gratis, claro, un seguro de gastos médicos mayores para ellos, sus padres, su cónyuge y sus hijos y el pago de gastos médicos que abarcan dentista, optometrista y lentes gratis. Además, gastos funerarios para la misma parentela, que representa un mes de dieta.

Cupones de avión con la tarifa más alta para cambiar por cuatro boletos mensuales, tres si están en receso. Ayuda terrestre de hasta diez mil pesos mensuales a los que viven en un radio menor a 300 kilómetros, ¡los del Distrito Federal incluidos!, y una tarjeta IAVE para cada uno de los 500
legisladores.

A esto hay que añadir aguinaldo, vacaciones, ayuda para gasolina, pago de celular y asistentes.
En algunos casos coche y chofer. Y TODAVÍA FALTA EL BONO DE RETIRO POR $1.6 MILLONES QUE YA SE AUTORIZARON LOS SENADORES. TODOS SON UNA BOLA DE RATAS., DEL PARTIDO QUE SEAN.

Esta relación de privilegios es un insulto para los mexicanos, peor en tiempos de crisis, y el esconderlos como servicios a la Patria, una ofensa imperdonable. Pero así son y el poder los hace iguales.

Lo novedoso es el adjetivo de "parásitos", que muchos acreditan a diputados federales.
Fuerte, sobre todo si se recurre a la Real Academia : "Parásito. Que vive a costa de otro de distinta especie, alimentándose de él y depauperándolo sin llegar a matarlo".

Sin duda enojará a muchos de los nuevos diputados federales a la 61 Legislatura -de todos los partidos-, pero lo cierto es que tienen bien ganado el adjetivo. Díganlo si no las siguientes perlas.

El semanario Emeequis documentó que la saliente 60 Legislatura gastó -de 2006 a 2009:
-12.72 millones de pesos en galletitas, café y leche
- 6.8 millones en botellas de agua
- 126 millones en comidas en eventos y vales de alimentos
- 613 millones en boletos de avión
- 670 millones de seguros médicos
- 190 millones en teléfonos fijos
- 32 millones en celulares
Además, cada diputado recibe vales para gasolina, tarjeta IAVE para pasar gratis las carreteras, 45 mil pesos mensuales por asistir a su trabajo, 28 mil mensuales para ayuda ciudadana.

No es todo. Excélsior documentó opacidad en 12% del presupuesto. Es decir, de los 5 mil millones que cuesta la Cámara de Diputados, los coordinadores apartan 600 millones, cuyo gasto no revelan a nadie, conocido como "asignación a grupos parlamentarios". Y como son ciudadanos "de otra especie", los diputados no sólo tienen fuero, sino que no pagan impuestos. Reciben ingresos limpios.

¿Son o no parásitos?

Pero existen más datos que ofenden a todos. ¿Sabe usted cuánto gana un diputado? Bien a bien, nadie lo sabe. ¿Por qué? Porque depauperan el dinero público hasta para pagar peluquero, dentista, y enfermedades de ex esposas. Por eso, Milenio calculó las horas trabajadas por sesión, de martes y jueves. Concluyó que ganan mil 869 pesos por hora laborada. Es decir, 160 veces el salario mínimo.
¿Son o no parásitos?
Los diputados de la 60 y ahora la 61 Legislatura son -igual que senadores, jueces, gobernadores, alcaldes y funcionarios federales-,la casta divina del Estado. Parásitos azules, amarillos y tricolores.
¡Basta!
NOS VAN A SUBIR EL GAS, LA LUZ, LA GASOLINA,
LOS IMPUESTOS, (que ya nos ahogan) .....ETC. Y ELLOS VAN A SEGUIR VIVIENDO EN LA GLORIA GRACIAS AL PUEBLO QUE SIGUE MANTENIENDO A ESas PERSONAS QUE ESTAN EN EL GOBIERNO Y QYE REALMENTE NO NECESITAMOS DONDE ESTAN.


NECESITAMOS UNIRNOS PARA QUE ESTO SE REDUZCA!!!
EXIGE,

TIENES EL VALOR?? O TE VALE?

domingo, 23 de enero de 2011

Latinoamérica Insolente



Estaría bueno comenzar por las pequeñas cosas.

El Dr. Mario A. Rosen es médico, educador, escritor. Tiene 63 años. Socio fundador de Escuela de Vida, Columbia Training System, y Dr. Rosen & Asociados. Desde hace 15 años coordina grupos de entrenamiento en Educación Responsable para el Adulto. Ha coordinado estos cursos en Neuquén, Córdoba, Tucumán, Rosario, Santa Fe, Bahía Blanca y en Centro América. Médico residente y Becario en Investigación clínica del Consejo Nacional de Residencias Médicas (UBA). Premio Mezzadra de la Facultad de Ciencias Médicas al mejor trabajo de investigación (UBA). Concurrió a cursos de perfeccionamiento y actualización en conducta humana en EEUU y Europa. Invitado a coordinar cursos de motivación en Amway y Essen Argentina, Dealers de Movicom Bellsouth, EPSA, Alico Seguros, Nature, Laboratorios Parke Davis, Melaleuka Argentina, BASF.

Latinoamérica Insolente

En mi casa me enseñaron bien. Cuando yo era un niño, en mi casa me enseñaron a honrar dos reglas sagradas:
Regla N° 1: En esta casa las reglas no se discuten.
Regla N° 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá.
Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía... Ni siquiera papá. Astuta la vieja, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: “Ya van a ver cuando llegue papá”. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar... Porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa.
No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue. El respeto por la autoridad de papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas.
Usted probablemente dirá que ya desde chiquito yo era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme esto: era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas... Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.
Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y consistentes como eran “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa” o “escuchar cuando los mayores hablan”.
Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las mismas que las cumplían a rajatabla y se encargaban de que todos los de la casa las cumplieran. No había diferencias. Éramos todos iguales ante la Sagrada Ley Casera.
Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente.
La travesura y el castigo pertenecían a un mismo sabio proceso que me permitía mantener intacta mi salud mental. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. No me diga, uno así vive en un mundo predecible.
El castigo era una salida terapéutica y elegante para todos, pues alejaba el rencor y trasquilaba a los privilegios. Por lo tanto las travesuras no eran acumulativas. Tampoco existía el dos por uno. A tal travesura tal castigo.
Nunca me amenazaron con algo que no estuvieran dispuestos y preparados a cumplir.
Así fue en mi casa. Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había “travesuras” sin “castigo”, y una enorme cantidad de “reglas” que no se cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido (o un boludo, si me lo permite decir).
El mundo al cual me arrojaron sin anestesia estaba patas para arriba.
Conocí algo que, desde mi ingenuidad adulta (sí, aún sigo siendo un ingenuo), nunca pude digerir, pero siempre me lo tengo que comer: "la impunidad". ¿Quiere saber una cosa? En mi casa no había impunidad.
En mi casa había justicia, justicia simple, clara, e inmediata. Pero también había piedad.

Le explicaré: Justicia, porque “el que las hace las paga”. Piedad, porque uno cumplía la condena estipulada y era dispensado, y su dignidad quedaba intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... Y ni un minuto más, y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tenía la convicción de que sería atrapado tarde o temprano, así que había que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.
Las reglas eran claras. Los castigos eran claros. Así fue en mi casa.
Y así creí que sería en la vida.. Pero me equivoqué. Hoy debo reconocer que en mi casa de la infancia había algo que hacía la diferencia, y hacía que todo funcionara. En mi casa había una “Tercera Regla” no escrita y, como
todas las reglas no escritas, tenía la fuerza de un precepto sagrado.
Esta fue la regla de oro que presidía el comportamiento de mi casa:
Regla N° 3: No sea insolente. Si rompió la regla, acéptelo, hágase responsable, y haga lo que necesita ser hecho para poner las cosas en su lugar.
Ésta es la regla que fue demolida en la sociedad en la que vivo.
Eso es lo que nos arruinó. LA INSOLENCIA.
Usted puede romper una regla -es su riesgo- pero si alguien le llama la atención o es atrapado, no sea arrogante e insolente, tenga el coraje de aceptarlo y hacerse responsable. Pisar el césped, cruzar por la mitad de la cuadra, pasar semáforos en rojo, tirar papeles al piso, tratar de pisar a los peatones, todas son travesuras que se pueden enmendar... a no ser que uno viva en una sociedad plagada de insolentes.
La insolencia de romper la regla, sentirse un vivo, e insultar, ultrajar y denigrar al que responsablemente intenta advertirle o hacerla respetar. Así no hay remedio.
El mal de los Latinos es la insolencia.

La insolencia está compuesta de petulancia, descaro y desve rgüenza.
La insolencia hace un culto de cuatro principios:

- Pretender saberlo todo
- Tener razón hasta morir
- No escuchar
- Tú me importas, sólo si me sirves.


La insolencia en mi país admite que la gente se muera de hambre y que los niños no tengan salud ni educación.
La insolencia en mi país logra que los que no pueden trabajar cobren un subsidio proveniente de los impuestos que pagan los que sí pueden trabajar (muy justo), pero los que no pueden trabajar, al mismo tiempo cierran los caminos y no dejan trabajar a los que
sí pueden trabajar para aportar con sus impuestos a aquéllos que, insolentemente, les impiden trabajar. Léalo otra vez, porque parece mentira.

Así nos vamos a quedar sin trabajo todos.
Porque a la insolencia no le importa, es pequeña, ignorante y arrogante.


Bueno, y así están las cosas. Ah, me olvidaba, ¿Las reglas sagradas de mi casa serían las mismas que en la suya? Qué interesante. ¿Usted sabe que demasiada gente me ha dicho que ésas eran también las reglas en sus casas?
Tanta gente me lo confirmó que llegué a la conclusión que somos una inmensa mayoría. Y entonces me pregunto, si somos tantos, ¿por qué nos acostumbramos tan fácilmente a los atropellos de los insolentes?
Yo se lo voy a contestar.


PORQUE ES MÁS CÓMODO y uno se acostumbra a cualquier cosa, para no tener que hacerse responsable. Porque hacerse responsable es tomar un compromiso y comprometerse es aceptar el riesgo de ser rechazado, o criticado. Además, aunque somos una inmensa mayoría, no sirve para nada, ellos son pocos pero muy bien organizados. Sin embargo, yo quiero saber cuántos somos los que estamos dispuestos a respetar estas reglas.

Le propongo que hagamos algo para identificarnos entre nosotros.
No tire papeles en la calle. Si ve un papel tirado, levántelo y tírelo en un tacho de basura. Si no hay un tacho de basura, llévelo con usted hasta que lo encuentre. Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel.
Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y respete la regla.
Si es un automovilista, respete los semáforos y respete los derechos del peatón. Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.
Todo esto parece muy tonto, pero no lo crea, es el único modo de comenzar a desprendernos de nuestra proverbial INSOLENCIA.
Yo creo que la insolencia colectiva tiene un solo antídoto, la responsabilidad individual. Creo que la grandeza de una nación comienza por aprender a mantenerla limpia y ordenada.
Si todos somos capaces de hacer esto, seremos capaces de hacer cualquier cosa.
Porque hay que aprender a hacerlo todos los días. Ése es el desafío.

Los insolentes tienen éxito porque son insolentes todos los días, todo el tiempo. Nuestros países están condenados: O aprenden a cargar con la disciplina o cargarán siempre con el arrepentimiento.

¿A USTED QUÉ LE PARECE?

¿PODREMOS RECONOCERNOS EN LA CALLE ?
Espero no haber sido insolente.

En ese caso, disculpe.

Dr. Mario Rosen

lunes, 6 de diciembre de 2010

La Solidaridad con Anabel Javier Jaramillo Frikas

Anabel Hernández Reporte Índigo Recibe un cordial y fraternal saludo. Damos cuenta de tu denuncia presentada el día de ayer ante la Procuraduría General de la República y ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Hemos sabido que en entrevista a medios de comunicación has señalado claramente que los planes para asesinarte fueron fraguados directamente por el secretario de Seguridad Pública Genaro García Luna y su subalterno Luis Cárdenas Palomino. Apenas ayer nos consternábamos por la embestida y el montaje que Felipe Calderón había lanzado contra la revista Proceso y el reportero Ricardo Ravelo, usando a la PGR y a Televisa. ¿Qué sigue? Hoy hemos conocido las revelaciones diplomáticas de los Estados Unidos que confirman plenamente lo que has documentado en estos años, “La corrupción generalizada” en el gobierno calderonista y su simulada guerra contra el narcotráfico. García Luna es evidenciado como un perdedor, según el testimonio del embajador norteamericano en México. Se equivoca, tú has documentado fehacientemente el enriquecimiento inexplicable de García Luna. Ahora en tu libro “Los señores del Narco”, has probado con documentos del gobierno mexicano la protección oficial que goza el señor Joaquín Guzmán Loera, protección que corre a cargo de García Luna y sus subalternos. No estás sola Anabel, la obsesión de Calderón y García Luna los está llevando al despeñadero, están dejando muchas huellas de su desesperación y rabia. Es hora de cerrar filas contigo y con Proceso, las fuerzas progresistas y democráticas del país estamos contigo y con la revista de don Julio Scherer. También es hora de convocar nuevamente a una gran acción de revocación del mandato en todo el país contra el gobierno de Felipe Calderón. No podemos esperar hasta que sus sicarios en Seguridad Pública cumplan sus amenazas contra ti. Un gran abrazo. Hortensia Figueroa Peralta Presidenta de la Comisión del Trabajo y Previsión Social del Congreso de Morelos.

Gandules y sentiditos Javier Jaramillo Frikas

FURIBUNDA REACCIÓN DEL duopolio Televisa—Gobierno en contra de la publicación que vino a marcar el antes y el después del periodismo mexicano: la revista semanal Proceso, y lo que de ahí han surgido como sus agencias. Duros para los gobiernos, partidos, funcionarios y políticos que jamás van a tener una expresión en su favor. Antes de las administraciones emanadas del Partido Acción Nacional, lo “más grave” que tenemos registro fue la cancelación de publicidad de la presidencia de la república por estrategia de su jefe de prensa, el controvertido, eficaz y cábula don Pancho Galindo, al que a través de su presidente José López Portillo el maestrazo Rogelio Naranjo ilustró con la figura del apuesto Jolopo, hecho una furia, gritando “¡No pago para que me peguen!”. A este cartón lo antecedió otro: un gran ramo de flores que recibe López Portillo con la leyenda: “Al cliente lo que pida”.

Si bien poco aceptados por las instancias del poder, Proceso se convirtió en una necesidad de amplios sectores mexicanos de encontrarse con “la otra prensa” a partir de su aparición en 1976, poco después que el gobierno de Luis Echeverría Álvarez los echara con todo el peso delictivo del poder presidencial del diario “Excélsior”. El que escribe y varios miembros de su familia somos lectores desde el número uno, ése donde aparece entre los reporteros fundadores nuestro querido amigo Carlos Reynaldos Estrada y en interiores viene una nota firmada por él (A propósito, mañana estaremos sus amigos atentos a la intervención quirúrgica que le hacen en el Hospital Uno del IMSS en Plan de Ayala, seguros que lo vamos a disfrutar un buen rato con su comentario ácido y “la nube” que muchos le ven sobre su cabeza pero es una aureola de casi santo para los que en verdad saben observarlo).

Bueno, a Proceso le han tratado de descalificar tanto tiempo durante 34 años que una más no es extraña. En los últimos años se le fue encima la ridícula e influyente señora Marta Sahagún, ahora lo hacen señalando a Ricardo Ravelo como un reportero pagado por un capo del narcotráfico, Sergio Villarreal Barragán, según lo declaró en una controvertida averiguación que la PGR a través de la SIEDO le hace en su nueva calidad como “testigo protegido”. Los que sabemos de la trayectoria de Ravelo le damos vuelta a la hoja; sin embargo, notamos el vasallaje de los que fueron instruidos para írseles encima. Sí, hay de periodistas a periodistas, y esta vez se evidenció que la rabia televisiva, con todo su ofensivo poder simplemente, le peló los dientes a Proceso y los que ahí hacen su quehacer.

No imaginamos este país, hoy más sometido por la violencia y la necedad de sus gobiernos, sin esta publicación. Ha sido el equilibrio y modula la conducta de muchos otros medios. Ni éste, ni otros gobiernos que vengan les van a hacer mella. Hay una sola razón: les sobra calidad en muchas ramas. Hace muchos años conocemos a su director Rafael Rodríguez Castañeda –en 1983 nos acompañó en la UAEM con la Vanguardia de Periodistas y justo 10 años después nos invitó a presentar con él su libro “¡Prensa Vendida!” en el Jardín Borda. Le enviamos un abrazo a todos los que componen esta necesaria empresa que fundó el periodista mexicano responsable del parteaguas de la prensa en México: don Julio Scherer García.

Ni modo, ahí está…

NO FALTAN LOS que con todo derecho dicen que esta columna, dónde esté, se ocupa seguido de Manuel Martínez Garrigós. Son varios los que la crítica la hacen con ferocidad, cosa que también respetamos, pero lo que es, simplemente es. El presidente municipal de Cuernavaca es de los que antes –y hoy, cómo no— se les denominaba “políticos nacionales” porque se movían en el círculo dorado de presidentes del país, dirigentes de este partido o coordinadores parlamentarios.

Hoy el PRI no tiene la presidencia pero sí el poder mayor a nivel partidos, con gubernaturas y ciudades importantes gobernados por él. En Morelos, por ejemplo, además del Ayuntamiento de Cuernavaca tienen 15 de los 18 distritos locales que componen el mapa legislativo. MMG estuvo hace unos días en la toma de posesión de los gobernadores de Veracruz, Javier Duarte y de Aguascalientes (este último recuperó el poder estatal luego de dos sexenios) y hoy tiene que estar en la Comisión Permanente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en su calidad de representante en el país de los alcaldes priistas.

Sobra decir que es el único priista de Morelos en esa posición, lo que ratifica que está jugando, y digan lo que digan o se haga lo que quisieran sus adversarios, es el puntero del tricolor para la sucesión cada vez más próxima.

¿Victimarios o Víctimas? Javier Jaramillo Frikas

ES EL TEMA hace varias semanas y se creció con su captura. Lo del llamado “Niño sicario” enseña no sólo la cruda realidad del país en lo que refiere a la batalla entre delincuentes por plazas, sino que la parte sucia, la fuerte, se hace con gente normalmente inconsciente, manuable, a modo pues, como es el apodado “Ponchis” y sus hermanas.

Ellos junto con su presunto jefe “El Negro” Radilla son la parte más frágil de lo que son auténticos corporativos. Éstos y gente parecida a ellos tiñen las calles de sangre, aterrorizan colonias, se convierten en referentes obligados en sus áreas de acción, todos los conocen, pero hasta ese bajo nivel llega la justicia.

De pronto la aprehensión de un jefe mediano o la entrega y muerte de un alto capo como sucedió hace casi un año con el señor Arturo Beltrán. Si fuera en realidad tareas exhaustivas de inteligencia, todos los capos del país estarían detenidos. Imagínense: todos los exhibidos se conocen sus generales y por donde se mueven. Hay familiares de ellos, víctimas seguramente del parentesco, pero sin duda un vínculo que cuando la fuerza del gobierno, el poder completo, hace algo va encima de cualquier derecho fundamental.

Dicho en concreto: la guerra contra el narcotráfico ha tenido un uso político de malos resultados para sus creadores y oxigenadores –le echarán aire hasta el último día de su gestión con el nulo resultado de los primeros 4 años--.

¿Se ha ganado alguna guerra? Ninguna. ¿Qué se ha perdido? A niños como este Ponchis, hoy internacionalmente conocido, que ha hecho posible que en el mundo entero se conozca que existen colonias como Civac y Tejalpa que pertenecen a Jiutepec y que aquí se libran guerras entre civiles niños con soldados fuertemente armados.

Triste pero cierto: ésa es la percepción en cada parte del planeta en que se enteraron del Ponchis. Las autoridades, sobre todo las educativas, las de desarrollo social (¿Nos gustaría saber, y ojalá nos conteste el desconocido titular de ésta en Morelos, a nivel gobierno estatal, qué hacen, en qué utilizan su presupuesto, cuál es su función, bueno siquiera cómo se llama?), los sistemas municipales, estatal y federal del DIF. La tarea no es solamente policiaca, entra en terrenos del contacto directo en comunidades eternamente descuidadas, alejadas de los beneficios gubernamentales. Ahí, en gestación hay muchos “Ponchis”, a los que bien vale la pena examinar a fondo hasta dónde son victimarios o víctimas del sistema en que vivimos los mexicanos.

Aquí poco importa hincharse los labios al pronunciar el número de cárteles afectados, nombres de “grandes capos” capturados o asesinados en la guerra. No, el fondo—fondo es que no crezca el número de menores incorporados a lo que es la mayor agencia de empleo que tiene este país sin mayores requisitos: la delincuencia organizada. Sueñan con crecer como los que han muerto, huyen o han sido capturados y no llegan siquiera a vivir a plenitud su juventud. Son productos de desecho, un modelo reciclable, un problema social tan real como la inclemente violencia desatada tras la fallida guerra oficial contra el narcotráfico.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Pedro Martínez Serrano, comenta de la intención del Gobierno Federal, de terminar con la revista proceso.

Para mostrar la mezquindad y la bajeza con que fue tratado en lo personal y en lo profesional, como reportero de la revista Proceso, Ricardo Ravelo (amigo personal, a quien conozco desde hace muchos años y con quien reporteamos juntos varios asuntos en Tijuana, Baja California), desmiente con el siguiente trabajo, publicado en la edición 1779, correspondiente al 5 de diciembre de 2010, la embestida en su contra de parte de periodistas al servicio del corporativo Televisa y del presidente Felipe Calderón.
Y, como lo menciona al principio de su entrega, las declaraciones del testigo a modo de la PGR, festinadas por los empleados de Televisa: las mentiras del colaborador manipulado por el gobierno calderonista se desbaratan con el más objetivo de los recursos: el dato verificable.

Mentiras grandes... pero frágiles
Ricardo Ravelo

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Los lectores, nuestra fuerza

De la Redacción

En estos días, como desde hace 34 años, Proceso ejerce su vocación y compromiso: el periodismo político. No es lo nuestro ni la criminología ni la criminalística. Menos aún, la aplicación de la justicia.

De la Redacción

MEXICO, DF.- Por convicción, por desmesura o por desatino, desde el primer día de su gobierno Felipe Calderón hizo pasar al narcotráfico del terreno penal al político. En pos de legitimación, le declaró la guerra a los cárteles y, sin consenso, la convirtió en política de Estado. En automático, el narcotráfico y la guerra de Calderón se volvieron tema natural y recurrente de Proceso.

Este semanario ha cubierto la guerra de Calderón sin reticencias --guerra en la que se ha vertido más sangre que tinta en reseñarla, podría decirse, evocando a Joseph Roth--, incluso con riesgo de la integridad física de sus reporteros, enviados, corresponsales y fotógrafos. Y lo ha hecho utilizando las herramientas propias del periodismo de investigación del mundo de hoy. En ese seguimiento, las investigaciones de Proceso han dado cuenta de las fallas, errores, abusos y fracasos de la estrategia contra el narcotráfico, contrariando el discurso presidencial. Aún más: los reportajes de la revista han tocado el presunto tabú de la relación entre los capos del narcotráfico y la política y han llegado hasta el máximo nivel, la casa presidencial. Calderón lo ha intentado, pero no ha podido hacer prevalecer la mentira sobre la verdad.

El poder público requiere consustancialmente de lo que los politólogos llaman medios disponibles. Ambos, poder y medios adláteres, tienen sus propios intereses pero comparten por lo menos uno: la conservación de sus privilegios. Televisa es un medio disponible para el actual gobierno. No es el único; sí es el más poderoso y servicial.

En cambio, un medio de comunicación independiente acaba convirtiéndose, para un gobierno autoritario, en un enemigo real o imaginado. Así lo es Proceso para el gobierno que encabeza Calderón. Por ello emprendió un embate desproporcionado contra nuestro semanario --el día mismo de su cuarto cumpleaños como presidente-- a través de su medio disponible preferido y de su conductor estrella, Joaquín López Dóriga. Aún ignoramos si es venganza, revancha o amenazadora advertencia.

Olvidan quienes participan en la agresión, gratuitamente o no, que los lectores de los medios impresos independientes no son factores pasivos, sino activos, que con su juicio ponen en evidencia la calidad o la falta de calidad de sus contenidos. Este es uno de los principios que rigen la comunicación en las sociedades modernas. La fuerza imbatible de Proceso está precisamente en ellos, los lectores.

Hoy es Calderón. Mañana, quizás, Enrique Peña Nieto. Los medios disponibles al poder público, Televisa por delante, siempre estarán puestos para decir: a sus órdenes, señor. (PROCESO)